
Es facil pensar que uno está completo, que no le hace falta nada para respirar. Hasta que las cosas se ponen en vista, y nos damos cuenta que algo falta, hay un vacío que espera ansioso por ser ocupado. La vida no es fácil, básicamente son obstáculos, pruebas, que el destino nos da para probar que tan fuerte somos. Muchas veces solemos quedarnos en uno solo, peleando hasta el cansancio, hasta que bajamos la espada... y comenzamos a entregarnos. Esa entrega conlleva al cambio no deseado, la desorientación del hecho nos hace débiles y sentímos que no sabemos para donde correr. Estamos encerrados, encapsulados en aquel obstáculo, sin poder sobrepasarlo pero tampoco escapar. Las cosas son simples cuando sos niña, son fáciles, solo se trata de jugar a las muñecas, nada más. Pero cuando los años pasan, aquellas cosas simples se transforman en dificiles, ya no todo se trata de jugar. Y llegamos a la adolescencia, dicen que esta etapa es la más complicada, solía reírme de aquello, pero supongo que todos lo que lo dijeron es por que realmente se estancaron en un obstaculo que finalmente los dejó salir, luego de golpearlos varias veces.
Estos son los momentos que sientes que te falta algo para seguir, el momento que la capsula está tan fuerte que no depende de vos misma solamente salir, sino de algo más. Respirar ondo y continuar peleando, eso es lo que falta. Aliento, confianza, y mucha fuerza. Ningun problema es para siempre y aunque cueste para todos los casos hay solución. Alguna a la vista, otra más escurridiza, pero solo hay que abrir los ojos para buscarla y también aprender a tener paciencia con ello.
No hay comentarios:
Publicar un comentario